Iban apuradas de la mano de él
y como si fuera poco su sonrisa tan irresistible
que siempre te comenta alguna nueva oferta
y que llegaron hongos, perlas y esmeraldas.
Una pizca de gracia, un poquito de maldad
un susurro innecesario y esa voz al despertar.
Que me decís nena, si tomamos la delantera
no te preocupes por nada yo llevo la cuenta.
Cuando sabes que vas a perder
podes luchar hasta la muerte
o morir en vida riendo de ti mismo
una pizca de rabia y un poco de amor
vacíos tus ojos y abierto al medio el corazón.
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