Pensando recordando todo,
juegan las serpientes con nuestras almas retorcidas
que se arrastran por el suelo
y otros aprenden a vivir, aunque ya nada será igual.
Fue el disfraz que te hechizó o el paisaje oscuro te cegó
que ya no oímos esas frases compadritas.
Y el diferencial con destino incierto
ya no pasa tan seguido ni en los sueños ni en recuerdos
volveré a tomarlo.